Perdón por el chiste pero era muy fácil, ya hemos salido del hotel eco, muy guapo por cierto, estabamos solos, eso si en las habitaciones solo había paredes el techo era mosquitera y palma y las ventanas mosquiteras, podias hablar con la habitación de al lado sin alzar la voz, de todas formas mejor que una tienda de campaña.
Hemos salido para Livingston, para llegar hay que hacerlo en barca, es una península pero el trozo de tierra que lo une son manglares, imposible de circular, de forma que en realidad es una isla, pequeña y curiosa, esto es el mar caribe, se nota hace calor y por la mañana y la noche esta infectado de mosquistos centimetro sin repelente, picadura que te meten, hoy ha tocado las manos y los pies, pues llevaba una zapatillas con agujeros sin calcetines, es una isla curiosa, la mitad de la población son desdendientes de esclavos africanos, negros como los africanos y la otra mitad latinos, más latinos que mayas y curiosamente casi nunca se mezclan, no ha parejas mixtas y si las hay no están aquí.
Los negros se llaman Garifonos y tienen su propio lenguaje, muchos no hablan castellano o lo hablan mal, es todo muy caribeño, muy dejado, muchas casas son de tablas sin pintar, otras son de obra pero e general todo esta como provisional, podría ser un sitio maravilloso pero esta mal cuidado, hay mucha basura, plástico basicamente, no como en India, pero todo llegará no están lejos. Los coches los compran de 2 mano en Guate y los traen en ferry, os recuerdo que los coches de Guate son viejos de USA, no os quiero decir como están los de aquí, hechos una autentica mierda, las ventanillas electricas suben tirando de una cuerda, estan llenos de bollos, los tubos colgando pero mientras funcionen… en realidad todos los coches son taxis y a la vez todos los taxis son particulares, la gente que tiene un coche lo utiliza de taxi los dias que tiene fiesta o si le sale algo. Como la isla es pequeña el trayecto más largo es de 15 minutos, de forma que no ves nunca más de 9 ó 10 taxis funcionando a la vez.
Hoy hemos lavado ropa, hemos ido a casa de un gringo que vive aquí y tiene un negocio, alquila habitaciones, lavan ropa hacen comidas etc etc. Es curioso es una casa con un pequeño enbarcadero en el patio trasero, hay dos mesas y puedes comer, nos ha gustado y hemos ido a cenar, la verdad es que me ha encantado hacen pescado, fideos chinos, pizzas y camarones, han tardado un poco pero muy bien eso si en el patíio al lado del agua había mosquitos joputas que nos han puesto tibios pero eso aquí es normal, la mujer y el personal es del país muy tranquilos, pero se nota el toque de uno de fuera, sin estresarse hace que todo funcione. El tipo muy majo, imaginaos un gringo que se viene a vivir al culo del mundo descalzo en bañador todo el día, no parece muy gringo la verdad.
En el bar donde hemos comido al medido día antes de venir a Livingston si que había autenticos gringos, en Rio Dulce, con camisas de flores bebiendo cerveza y gritando como espanyoles, un bareto super curioso con un enbarcadero, todo de madera, rmuy guapo, sobre todo cuando llevas aquí varios días si llegas a él el primer día lo flipas.
No os he hablado de la entrada a Livingston en barca, espectacular, entras desde Rio Dulce ya toda su desembocadura que es espectacular hasta el mar caribe, esto sería un escondite de piratas hace 500 años, seguro porque ahora esta lleno de veleros, barcos y cualquier cosa que flota, cuando hay tormenta parece que todos los barcos de la zona suben por la desembocadura hasta Rio Dulce que es el pueblito. Un espectaculo, te se queda la boca abierta cuando llegas y hasta que no bajas de la barca 2 horas después al llegar a Livingston no la puedes cerrar.
Solo por esas dos horas ya vale la pena llegar hasta aquí después Livingston también es curioso pero es de regalo, hemos estado en un hotelito muy mono, con vistas al mar y la piscina, por cierto hoy ha tocado relax y día libre hemos estado en la piscina media mañana dentro del agua porque hace un calor de la hostia, luego hemos ido a comer una mariscada a un sitio precioso, delante del mar, bueno más bien en la playa, debajo de unos cocoteros, rodeados de gente de aquí que van a comer y pasar el domingo en la playa, muchos también comen en el bar, pero otros muchos se llevan la comida, cientos de niños de algún colegio que tenían una salida, había un embarcadero con unas hamacas de cuerda, un sitio precioso que podría ser maravilloso si lo cuidasen un poco.
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